Por el Dr. Rubén Sosa, Pediatra, poeta escritor y.... muy sanmartiniano.
“Luego de un parto normal asistido por comadronas españolas, en su propia casa, como era costumbre de la época, las indias que ayudaron decían “Si el niño viene con lluvia, el hombre traerá fortunas”
Ese día llovía y el tiempo trajo debajo de su largo brazo la mejor fortuna a la que un hombre puede aspirar: La libertad del suelo que pisamos y el cielo que miramos.
Estoy escribiendo un ensayo sobre la niñez de San Martín con una visión pediátrica para adentrarme en el por qué ese niño fue el hombre que ayudó a libertar a 3 naciones... son infinitos y a veces contradictorios los caminos que llevan a la transformación de un niño en adulto.
Hoy, como una especie de recreo, para descansar de tantos documentos y fechas, que también son infinitos y contradictorios, quiero convertirme en una especie de extraño alquimista que pretende crear en su laboratorio un “Libertador”.
Me es vital aclarar que esto que escribo no intenta ser un resumen del ensayo, es un solaz literario, casi un retozo, una receta, casi mágica, que en el caso del niño José Francisco, funcionó.
Seguramente existieron otros muchos “ingredientes”, si usted sabe y quiere puede agregarlos y comunicarse con un servidor ,le dejo el correo: rubensosa@gmail.com
Alquimia para crear un libertador
1.Unir con pasión y amor un militar español con valores de lealtad y una mujer de la misma tierra, fiel al mismo y a sus ideales.
2.Incorporar uno a uno cuatro hijos, lo importante es que tres sean varones, mayores y que tengan el condimento de la inclinación militar ya destilado por el padre mediante su ejemplo cotidiano.
3. A fines del mes de mayo de 1777 vuelva a fusionar los elementos del punto 1.
Nota: Algunos hablan de colocar otros componentes como ser una aborigen y un marinero español de alcurnia, pero estos elementos están descartados por los mejores alquimistas.
4. Esperar 9 meses: nacerá un niño sano.
5. Prontamente, deberá rociarlo con mucho amor (caricias, aseo, etc.) de una india guaraní que lo cuide y lo proteja.
6. Importante no olvidar, combinar a fuego muy lento todos estos componentes en una olla-paraíso; bien podría ser el litoral argentino marca Yapeyú.
7. Dejar que transcurra el tiempo de la primera infancia, tan importante para pediatras y psicólogos donde resurgirá años después y se consolidará la alquimia final, digamos unos 6 años.
8. Asociar en forma brusca un forzoso largo viaje, España, quitando los ingredientes de la olla-paraíso sin titubear.
9. Nota: Previo al paso 8, es imprescindible dejar ahora y sin vacilar al padre de familia sin trabajo, sazonar con incertidumbre y cierta inseguridad a todos los componentes.
10. Revuelva.
11. Que el niño vea que el padre pide casi por favor un empleo al Rey para poder pagar el alquiler y darle la educación a sus cinco hijos.
12. Añada y combine mientras revuelve con una espada de acero toledano rigidez y desconsideración del Rey para que niegue el paso 11.
13. Adicionar educación al niño y antes de hacerse adolescente que ingrese al ejército que luche lealmente al sistema del Rey.
14.Rodéelo usted a eso de los trece años (donde deja de ser niño y empieza de a poco a ser hombre), de cruentas batallas en un tercer continente que no es su América ni es la España del Rey sino Africa con todos sus moros, desiertos, incertidumbres y contiendas.
15. Ponga en cada ocasión que pueda pasión, valor, convicción, respeto a los superiores en partes iguales.
16. Dejar llegar a adulto.
17. Muy importante. Condimento esencial.
Introducir en la mezcla abundantes cantidades de libertad, igualdad y fraternidad utilice para ello papeles escritos por lideres de la revolución francesa, cuidado muchos creen que su ingesta puede ser peligrosa, pero es un mito.
18. Paso delicado y fundamental: La mezcla debe cambiar nuevamente de olla, es decir, de sistema de cocción, porque el de la realeza pierde consistencia ante los ingredientes del punto 17 (Libertad sobre todo).
19. Deje fermentar dentro del hombre aquellos atardeceres rojizos como la tierra que pisaron sus pies, deje también que se agiganten las historias familiares contadas en reuniones de aquel paraíso donde la naturaleza es prodigiosa y déjelas que se agranden sin miedo.
20. Acerque la alquimia a otros como él, que al crecer sientan lo mismo, combínelos con un hombre que les enseñe el plan libertador de América, unos gramos de “Miranda” son los más aconsejables.
21. Agítelo.
22. Al mezclar el llamado de la fuerza de la tierra, el respeto a sus subordinados, con el cariño tal vez anidado de aquella aborigen, más la juventud que quiere otros horizontes, hará que luego de servir a un hegemónico y tiránico Rey, se sienta, internamente, defraudado con él.
23. La alquimia llega a su punto de caramelo y se ve y se siente que está hecho para una misión; libertar a esa tierra de aquella pesada cadena.
Tal vez escuche mientras revuelve el preparado antes de servirlo “Seamos libres lo demás no importa...” No se asuste, va bien.
24. Sírvase el producto final derramándolo sobre unas tierras, que se llamarán Argentina, Chile y Perú. Utilice como herramientas, coraje, inteligencia, humildad, patriotismo, abnegación, austeridad, estrategia, convicción, oportuna desobediencia a la aristocracia política para privilegiar la liberación de la patria y ciertos renunciamientos de poder económico y político en medio de una facilitadora gloria.
25. Resultado final, mágicamente este preparado quedará eternizado en el duro y frío bronce de los tiempos y para siempre jamás será reciclado una y otra vez en los latidos de cada corazón de los hombres de bien de este y del otro lado del mar.
26. Manténgase cerca del fuego...
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